domingo, junio 22, 2014

Los hombres más valientes

         
       
           Cuentos, leyendas, películas y todos los relatos habidos y por haber destacan mayormente la valentía del género masculino. Close ups a bíceps protuberantes y gestos de hombres salvajes y temerarios son siempre motivos para arrancar suspiros de muchas féminas deseosas de encontrar a un hombre tan audaz como ellos. Si perteneciera a ese grupo de mujeres que se impresiona con los músculos y ante gestos y actitudes salvajes, tal vez me volvería loca y correría atrás de un hombre así, pero para mí, los hombres más valientes no son precisamente esa clase de personajes… Con los años y las experiencias he aprendido a identificar la verdadera valentía y he descubierto que es un tesoro escaso y una virtud que pocos tienen. Los hombres más valientes con los que he tenido contacto han sido esos que con lágrimas en los ojos me han hablado de sus miedos, de sus inseguridades, de sus fracasos, de sus frustraciones, de su amor hacia una mujer.

            Me ha impresionado la valentía de quien se ha sentado conmigo en una primera cita y se va desconcertado –sepa Dios por qué— y regresa a pedirme una segunda diciéndome: me gustas, me impones, quizá hasta miedo me das, pero sabes… creo que vale la pena conocerte. Después de esas palabras y de una muestra de sinceridad tan grande, me he sonrojado y  he aceptado no dos, sino muchas citas más y, no solo por el halago, sino porque estoy convencida que la congruencia, la sinceridad y la humildad requieren de una tremenda fortaleza.

            Tengo la fortuna de conocer a varios hombres valientes, no tantos como me gustaría pero entiendo que ese tipo de virtudes no son cosechadas por seres comunes. Uno de ellos es un hombre al cual admiro muchísimo por su amor y entrega clara y descarada hacia su esposa, un hombre que demuestra sin pena ni temor alguno ese sentimiento que le inspira la mujer de su vida, gran maestro de vida para muchos, ya que saber amar, y amar bonito, no es arte que se le de a cualquiera. El segundo que recuerdo es un gran amigo, quien tiene mi admiración y respeto por mostrar, defender y aceptar su preferencia sexual como estandarte de la congruencia que lo caracteriza, hombre divino de una calidad humana extraordinaria que he tenido la fortuna que acoja mi corazón en sus suaves manos donde siempre me he sentido cobijada. De mis favoritos, un hombre que entró a mi vida con un claro interés amoroso pero que optó por aceptar una amistad honesta que a ambos nos ha servido para hacer catarsis sobre lo que nos confunde del género opuesto. Aún caben algunos hombres más en esta lista y mi corazón se extiende como pavorreal al reconocerme afortunada porque mi camino se cruzara con el de ellos, sin embargo el mensaje implícito creo que queda claro.


            La valentía masculina de esta época no tiene nada que ver con la de la época de las cavernas ni de las cruzadas ni con el enfrentarse a golpes con otro dude en un ring. Más bien tiene que ver con vivir con una filosofía de principios y valores, con congruencia, con sinceridad, con la disposición a mostrarse vulnerable, con el adaptarse a mujeres independientes, fuertes, inteligentes y destacadas y después a esquemas de familias muy diferentes a las que tuvimos de niños, es quizás asumirse en estos tiempos como en ningunos otros, como seres sensibles, inseguros y temerosos pero dispuestos a enfrentar lo necesario para obtener la plenitud no solo de sus parejas o profesiones, sino la oportunidad de ser, por primera vez, hombres completos que no amputan lo que nos une como humanidad.

1 comentario:

RubMov dijo...

Excelente reflexión, muy íntima y muy propia... Gracias x compartirla... :)